Crónicas de trabajo en el ciber - locutorio

Crónica de como me aburro (y me divierto) día a día en mi nuevo trabajo.

27 agosto 2007

Vieja chota

VIEJA CHOTA!!! QUE CARAJO QUERÍA??? SÍ, USTED QUERÍA FOTOCOPIAR ESE PAPELITO, PERO PARA QUE CARAJO QUIERE QUE LO CORTE????

-para que salgan dos en la misma hoja-

-Ah, bueno, entonces hago así, mire (amago a pasar la hoja por la fotocopiadora otra vez, pero la vieja me detiene con un grito)-

-No, cortala y volvela a poner en el vidrio, así me salen dos y sólo pago 20 centavos-

-Bueno, pero no hace falta cortarla, si yo la paso así de vuelta, salen dos en esta hoja y le sale lo mismo-

-NO, NO, ASÍ NO ES!!!-

-No, pero mire, si sale mal yo pago la fotocopia, no se haga problema-

(paso la fotocopia y quedan dos copias en la hoja)

-Bueno, ahora cortala en dos... yo no quería eso, pero bueno-

-¿Pero qué quería?-

-Yo quería tres-
-Ah, pero usted me dijo dos-

-No, pero yo lo quería así, que lo cortaras, para que me salieran tres y así pagaba solamente 20 centavos-

-No, pero aunque haya hecho lo que usted me decía, hubiera salido 30, porque son tres pasadas-

-¡¡¡ME VAS A DECIR A MI, QUE VENGO SIEMPRE ACÁ A SACAR FOTOCOPIAS!!!-

-Bueno, quiere que lo haga como usted me dijo?-

-No, cortame estas fotocopias, haceme el favor-

-Pero si quería tres, no quiere que le haga la fotocopia que faltaba?-

-No, dejalo, dejalo ahora, ya está- (ofendida, por supuesto)

-La pago yo-

-No, faltaba más ahora!! sí, claro, si hubieras hecho como yo decía-

-Bueno, señora, ¿quiere creer que tiene razón? Bueno, tiene razón.

-Claro que tengo razón, claro!!!-

-No sé cuál es su problema, señora, usted es la que decidió enojarse por nada-

-¿Por nada? Claro, claro. Yo siempre vengo acá, vas a ver.

-Bueno, señora, haga lo que quiera-


Los viejos encuentran todo indignante... incluso cuando uno trata de ayudarlos, como yo lo hice! Es más, le hablé bien todo el tiempo, salvo cuando se puso a gritar como una vieja loca y chota.

Minutos más tarde, todas las personas empezaron a pagarme con monedas, y vino una viejita muy simpática que me recordaba a mi abuela...
El mundo está lleno de cosas así.

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06 julio 2006

Personajes extraños

Después de trabajar acá durante seis meses me voy dando cuenta del sinfín de personajes extraños que habitan en el mundo y que por alguna extraña razón se ven necesitados de entrar en el locutorio en que trabajo.

Hay algunos a los que ya he mencionado con anterioridad, pero hay otros sobre los que jamás pude hacer comentario alguno. Y esto se da por dos razones;
a) Apenas puedo comprender al personaje en sí, supera todo tipo de razonamiento. Creo que es imposible hacer un análisis escrito y que los lectores capten de una manera óptima la esencia del personaje.
b) No existe contexto posible en el cual describir al personaje.

Pues bien, ha llegado el momento de hablar de ellos. De más está mencionar al Peluquero (hay todo un post dedicado a él), al Viejo de la Hermana Muerta (VHM, que me pedía que llamara para ver si su hermana estaba muerta), y a otros...

El loco de las contraseñas: Tendrá unos... 52 años. Tiene una empresa o algo así, en realidad no entiendo, se la pasa diciéndome cosas que no entiendo, tipo "no, es que se fueron, tenían que estar en Canadá, y se complica, imaginate, de Canadá, a Toronto... no, no sé que es eso, bueno, voy a ver, porque ese es mi socio, ese es mi socio!!" y yo "Ah. Sí. Oh. Ajá. Claro. Mmm. Sí. Oh.". Me dice cada dos minutos que su socio le roba las contraseñas, que necesita más seguridad de contraseñas. Que sus contraseñas pueden salir en el Google. Y siempre me comenta, con orgullo "Mirá, en tres meses ya son 35" y yo, simulando admiración le digo"...guau..." hay veces que viene nervioso, y me pide cabina, entra y habla durante unos... 25 minutos. Termina, me pide máquina y me dice "No hay manera de darlo vuelta, se complotan y lo buscan y los buscan" y yo "sí..."
Maestros (personaje colectivo): Los maestros serán unos... seis o siete en total. Se caracterizan por pedir más de 40 fotocopias de un libro que mide tres metros y cada letra cincuenta centímetros, pero haciéndo 5 o 6 copias en cada hoja. Y que se lea bien. Por lo general los maestros traen un bolso lleno de figuritas y de fotocopias de muñequitos. Una cartuchera llena de lapiceras, lápices, tijeras, reglas, gomas, y todo esto en plural. Tienen cara de infelicidad mezclada con una sonrisa constante, claramente fingida. No pueden evitar hablarle a la gente como si fueran niños.
El timidongue: Es un chico de unos 25 años que claramente es muy tímido. Habla muy despacio y yo por ser mala, cada vez que él me pide una tarjeta a su manera "em.. hola, ehhh.. una.. una tarjeta Personal de 10" mientras se pone un poco colorado yo le grito "¿¿QUÉ??" para que tenga que repetirlo todo otra vez. Tiene una voz prácticamente inaudible. Se nota que es el tipo de personas al que le da vergüenza preguntar donde para el colectivo.
Bitman: Lo escribo "bit" para no poner "beat" siento que es un apodo muy generoso. El hombre me molestaba porque, como todos, me pide una cabina señalándola. Cuando termina de hablar, sale y, refieriéndose a la música que yo estaba escuchando me dice "a que no sabés que estás escuchando" le digo "¿Cómo no voy a saber?" y me dice "se llama Nunca Me Das Tu Dinero". Yo como odio que digan los títulos en español, y más odio que crean que no sé de los Beatles, le digo algo que es muy estúpido y obvio para un fan de los Beatles, pero es que no se la esperaba "Se llama You Never Give Me Your Money, está en el album Abbey Road de 1969, fue escrita por Paul Mc Cartney refiriéndose a los problemas de dinero que tuvieron por la empresa Apple con la que perdieron millones." se quedó sorprendido y me dice "no me digas que sos fan de los Beatles..." le digo "soy más que fan" y allí comenzó la discusión; me dijo "no tan fan como yo". Me ofendí. Empezó a dar cátedra de sus conocimientos, hasta que dijo "porque en ese album está Strawberry Fields Forever" y yo "¡¡Noooo!! ¡¡Está en el Magical Mistery Tour, señor!! ¡¡Dos años antes!!" y se sintió mal por haberse confundido. Otro día que vino me dijo algo peor... me dijo que Don't Let Me Down estaba en el Let It Be!! ¡¡Y me discutía que sí encima!! Y yo "No, señor, está en el Past Master II, en el que también está la canción Let It Be!" y allí comenzó la discusión. Resulta que el hombre no conoce NADA de los Beatles en solitario... ay, ay, ay... pobre de él. Además le gusta Paul. No, no...
Desde ese día me llama "Chica Beatlemaníaca" y es el más hermoso apodo que me han puesto.
Libro: El libro debo ponerlo como personaje desde hace unos días. Yo ya lo conozco, los chicos de la escuela lo sacan de la biblioteca y me lo hacen fotocopiar. Tendrá unos 50 dentímetros de largo y 40 de ancho. Es del año 43, por lo tanto se deshace en mis manos. Lo odio porque SIEMPRE traen el mismo. Tiene la tapa con un forro simil-marmolado, todo salido... no sé porqué no se lo sacan de una... En fin, recuerdo los días en los que iba a la biblioteca para buscar información sobre Noseké, y encontraba un papelito entre las hojas del libro, que podían decir "Pepito te amo, Petra" o "Este papelito trae suerte a quien lo encuentra". Y yo, recordándo eso, escribí un papelito que decía "Odio este libro, siempre me lo hacen fotocopiaaaar!! Bastaaa!! No lo fotocopien más, por favor!!!" y una carita triste. El otro día lo trajeron para fotocopiarle 40 páginas... sí, sí, cuarenta. La cosa es que las hojas no eran consecutivas, por lo tanto el chico anotó cuáles eran las páginas que debía fotocopiar. Me da el papelito... y sí, como se estará imaginando, señor lector. Era el mismo papelito que yo había puesto en el libro... y no sólo no le hicieron caso, sino que profanaron mi deseo de libertad, escribiéndolo. Los libros no escuchan mi sed de libertad...
El actorcito: El actrocito es un personaje de más o menos mi edad. Tiene cara de modelo de Calvin Klein. Siempre viene y me habla como si lo deseara secretamente. Habla con todo en mundo como si lo desearan secretamente. Sé por algunas fuentes que me lo informaron sin que yo preguntara (es inevitable) que es actor. Y sé que es prejuicio, pero estoy segura que es de esos que entran a la actuación por su ego, no por vocación.
Se Llama Marcos: Ya he hablado de él, yo estuve enamorada de él durante un par de años, y después me enteré que era gay. Fue muy gracioso enterarme de eso. Hace poco me habló (de otra cosa que no sean fotocopias, I-N-C-R-E-I-B-L-E). Me dijo "¿estás escuchando a los Beatles?" le dije "Sí, soy fanática" me dijo "Lo noté. ¿Escuchaste el tema Yo Soy La Morsa?" y yo "I am the walrus, sí, es un buen tema" me dice "es una locura, ¿está en el disco del Sargento Peppers, no?" le digo "No, en el álbum posterior" y me dijo "¿cuál, el Mister Mistery? y yo "eh.. no, Magical Mistery Tour se llama" "Ah, es que yo no conozco mucho".
Pregunta existencial; "¿¿¿ENTONCES PORQUÉ TE VESTÍS COMO LENNON???"
En fin, es uno de esos típicos malditos hombres que se visten como Lennon para ser deseados por mujeres fans de él, a las que luego les roba un peso, pero le gusta Gorillaz y encima no sabe nada de los Beatles y dice los títulos en español!!! ¡A la hoguera ya!
La mujer noooo...: La mujer noooo es madre de una niña malcriada, que entra en todas las cabinas, toca todo, grita, llora, pide, camina, salta, come, ensucia, etc. La reacción natural de su madre es decirle "noooo..." y la nena se ríe. ¡Claro! ¡Si hasta yo me río! Es increible la falta de autoridad de esta mujer. Cada dos por tres repite "nooooo...". Y señora, entienda que noooo funciona. Necesita nuevas técnicas de autoridad paterna.
La chica infeliz: Es una chica medio rara. Si uno la ve parece muy callada y tímida, aunque en realidad no lo es. Se pasa 8 horas diarias escribiendo en una computadora, limpiando el piso del lugar donde trabaja, sacando fotocopias y tratando con gente. Hay momentos en los que uno la ve y parece que formara parte del locutorio. Sus manos siempre están frías. Su pelo está siempre despeinado. Sus ojos siempre están tristes, su mirada ausente. Su dedo siempre está ubicado en el botón "Start" de la fotocopiadora. Su voz intenta sonar cálida y amable, pero se nota un tono de fragilidad. Su mayor alegría es salir del negocio y vivir. Es suave y humilde, pero en ocasiones parece dura. Además le aburre hablar mucho de ella misma, por lo tanto deja de escribir...

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22 junio 2006

Viejos

Luego de ver todos los viejos que entran al negocio, comencé a preguntarme muchas cosas. Me ha hecho reflexionar mucho. He hecho una larga investigación; Los viejos ¿quiénes son? ¿de dónde vienen?
He llegado a hacer la siguiente clasificación;

El viejo choto: Es aquel que vemos en todas las esquinas. Es el que no se puede mover, casi no puede caminar, tiene problemas de los riñones, del hígado, del corazón, de la rodilla, del oído, del dedo gordo del pie, del costado izquierdo de la nuca, de la columna, de los dientes, etc, etc, etc... sin embargo sigue caminando, y uno se pregunta ¿cómo hace? Es increíblemente inexplicable, ya que su estado nos dice que debería haber muerto hace mucho, además no puede ponerle buena onda a nada, ya que su cuerpo no se lo permite. Podemos reconocerlo por su constante expresión de incomodidad, y por el cigarrillo en la mano, que por supuesto, como fuma desde los veinte ya se encariñó demasiado como para dejarlo a la edad de 153...

El viejo asqueroso: Es bastante parecido al anterior, la diferencia es que el otro nos causa pena y tristeza, el viejo asqueroso no. El viejo asqueroso nos causa asco. Cada aproximadamente 5 minutos su voz se ve interrumpida por algo, que no queremos imaginar, pero sabemos que seguramente es algo verde, pegajoso, muy asqueroso y probablemente con inteligencia, que se aloja en su garganta y juega con sus cuerdas vocales. El viejo asqueroso tose de una forma muy asquerosa, generalmente sin taparse la boca... si se la tapa, lo hace muy mal y casi podemos ver los microorganismos desplazarse cómodos por el aire. El viejo no tose una vez, vale aclarar, son varias toses. Con la primera corre a esa cosa verde en su garganta, pero es como si ella dijera "¡No! ¡Jamás me iré de aquí!" y se aferra con sus cuatro bracitos (sí, no tiene piernas, son brazos) a las cuerdas vocales. El viejo asqueroso intenta seguir hablando, pero su voz parece poseída; se escucha doble. En realidad es la misma voz, pero parecen dos; una es la que el viejo asqueroso emite, y la otra es el eco que se produce al chocar contra la masa viscosa que se aloja en su interior. Este hombre generalmente no tiene problemas en andar por la calle con sus pantalones de hace 25 años, bien sucios, igual que su camisa, pelo y piel. Tampoco se siente intimidado por el hecho de sentir picazón en lugares como su trasero. Él se rasca hasta sentir alivio y con la misma mano nos paga la fotocopia. Su transpiración combinada con su camisa se ve de un color amarillo-verdoso, al igual que sus dientes. Su aliento es indescriptible. Las personas sanas no deben estar cerca de él, está comprobado que al estar más de 10 minutos en contacto con el olor que emana, la persona pierde el sentido del olfato. Y si alguien está durante 20 minutos, pierde el sentido del gusto. Si se está más todavía no sé que pasa ya que hasta ahora no conocí a nadie que haya estado más de 20 minutos en contacto con uno de estos especimenes.
El viejo casanova: Es el viejo que se toma muy en serio la frase “no importa que edad tengas, importa de qué edad te sientas”, o sea, no importa que tenga 122 años, actúa como si tuviera 22. Y eso incluye el hecho de decirle piropos a la “mina del ciber”, aunque debo admitir que como es de una época distinta, dice las cosas de maneras mucho más sutiles, que si realmente tuviera 22 años parecerían simpáticas. El viejo casanova se viste y se peina como en su época. Generalmente lleva barba recortada. Sabe pedir una fotocopia doble faz de manera poética.

El viejo que insulta: La primera vez que escuché mención de este tipo de viejos fue en el blog de Enrra, así que aviso que esto lo copié de allí. Pero es que no puedo dejar de mencionarlo, el viejo que insulta es un clásico! Como bien se menciona en el blog, el viejo que insulta es un viejo que vivía en Europa, pero por razones de la vida ha vuelto a nuestro país. Entonces, con la vista europea en sus ojos, todo aquí en comparación es indignante. Entonces hace lo que mejor sabe; Catar vinos... no, perdón, lo segundo que mejor sabe hacer; insultar. Este personaje por lo general no recurre a insultos clásicos como “pelotudo”, sino que utiliza otros menos vulgares, pero los dice de tal manera que equivalen a 3 o más palabras vulgares. Por ejemplo, un “¿qué sos? ¿Imbécil?” de ellos duele mucho pero mucho más que un “la puta que te parió”.

El viejo simpático: Es un viejo que llega con cara alegre (no hay muchos de esta especie realmente). Hace comentarios en forma de chistes tan tontos que se le podrían ocurrir fácilmente a uno, a un niño de 3 años o a un caballo, pero lo dice de tal manera que no podemos evitar reírnos. Todos en secreto deseamos que él sea nuestro abuelo. A él no le gustan los “Bitles” a él le gusta el folklore, el tango y tal vez música clásica, que escucha en su tocadiscos. El viejo simpático ilumina la habitación cuando entra por su optimismo. Cada vez que se aleja de nosotros no podemos evitar pensar “¡qué viejo simpático!”

El viejo inadaptado: No sabe que es viejo... Bah, lo sabe muy bien, pero se hace el que no. El viejo inadaptado puede llevar el pelo: a) largo, teñido de un pseudo-rubio, que no disimula los tres metros de entrada en su frente. b) largo sólo de un costado, y se lo peina para el costado para disimular la pelada sobre la que se puede construir una pista de carreras bieeeeen resbaladiza. c) Sin pelo. Para ocultar su triste realidad usa un gorrito. Estos especimenes (menos el b, ya que éste actúa tranquilo) suelen hablar groseramente para parecer graciosos. Probablemente sus ídolos sean Corona y los Midachi. Tratan a todo el mundo con insultos. Frases muy utilizadas por él “¿Qué carajo es eso? ¡Yo no entiendo una mierda de las computadoras! ¡Que salgan a cagar, es una re pelotudez!” y otras cosas que me parecen muy vulgares por lo tanto no las escribo. Él busca aceptación por parte de los demás, de esta manera se siente aún un adolescente. Pobre de él.

El viejo sabelotodo: es el viejo hice-todo-en-mi-vida, es el viejo te-explico-como-se-hace-aunque-no-sepa -nada-ni-nunca-haya-hecho-lo-que-vos-haces. Tal parece ser que el viejo sabelotodo ha pasado por todo lo que un ser humano puede pasar; ha nacido, ha crecido, se ha reproducido, ha trabajado, plantó un árbol, donó sangre, jugó a la rayuela, remontó un barrilete, se le encarnó una uña, vió a alguien ponerse quince chizitos en la boca, sabe torcer la lengua para un lado y para el otro, etc. Por lo tanto, él es maestro de todo, él sabe como se hacen las cosas, cuando y porqué. Él debe venir acá y explicarme cómo sacar una fotocopia doble faz para que me quede igual de los dos lados, aunque yo ya lo sé, ni siquiera me da la oportunidad de demostrarselo. El viejo sabelotodo sabe todo.

El viejo desdichado: "Pobreeeee!!" es lo que uno piensa cuando los ve. Ellos no cobraron la jubilación, casi no pueden camina, se sienten mal siempre, no le alcanzan las monedas... Uno se pregunta "¿Cómo vive? Pobre...". La diferencia con el viejo choto es que éste se queja de todo. En cambio el viejo desdichado parece resignado... pobre...

El viejo rico: Viene ostentando su celular Nextel, mostrando sus billetes de 100 todos juntitos uno al lado del otro, se encarga que veamos su anillo de oro, viene hablando por su celular diciendo cosas como "No, de esos no, los más caros, son mejores. No, ¿eso te parece caro? Bué, dale esos." Paga la fotocopia con un billete de por lo menos $100.

De las viejas debo hacer una investigación, es que hay muchas más clases de viejas que de viejos...
He decidido que no quiero ser vieja.

A los 54 me muero.



Aclaración: Casi todos los viejos quieren fotocopias.

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16 mayo 2006

Cosas viejas

Hay veces que vienen viejos con cosas viejas.
Hay unas que no son para tanto, pero hay otras que me provocan decir “¡¡Siglo XXI señores!!”

Un ejemplo de esto son las libretas de enrolamiento. Me las dan, me dicen “primera y segunda hoja” entonces tomo el impresionante documento, abro la primera hoja (dejo las otras 74) la coloco en la fotocopiadora, le saco copia de esa cara. Cambio la página (con mucho cuidado, ya que tiene la textura de un pergamino egipcio) le saco a la otra, sale la fotocopia, levanto el documento, el cual se va deshaciendo de a poco, sin una mínima intensión de quedarse en su lugar, a pesar de los metros y metros de cinta scotch. Se lo entrego al dueño y me dice “Debería cambiarlo, pero todavía sirve”, asiento mientas limpio los restos que quedaron en el vidrio de la fotocopiadora, los guardo en un cofre, ya que algún día tendrán valor; los diamantes pasarán de moda. En las películas yanquis veremos como el muchacho se arrodilla frente a su amada, y ante la sonrisa de ésta, le dice “Mary, will you marry me?” mientras abre el cofrecito de terciopelo que tiene en su interior un anillo de libreta de enrolamiento, ella comenzará a llorar de la emoción, y le dirá “John! It’s beatiful” luego le mostrará a las amigas, quienes le dirán “Eres muy afortunada, es de una foto y media!!”

Otro ejemplo son esos celulares del tamaño de una canoa. Una vez vino un viejo y me dijo “¿me cargás la tarjeta?” y me dio una tarjeta.
Tomo el aparato telefónico, quito el tubo, giro esa extraña manija, me atiende la operadora, le digo “¿Operadora? Comuníqueme por favor con el *444” y la operadora me dice “Comunicando kkjjjjjjjjjj” cargué la tarjeta, y me atendió la operadora y me dijo “Son 0 pesos y 0 centavos” (la llamada es gratuita) y le dije “Muchas gracias” y me dijo “Buenas tardes”. Puse el celular en el bolso especial para ese tipo de celulares (sino como lo cargas?) lo até sobre el asno que trajo el caballero consigo, y se fueron a la mezquita.
Dios los bendiga.

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Macca Radio. Una radio, todo Beatles John Lennon Artificial Intelligence Project (JLAIP™) - Chateá con (cyber-) Beatle John Lennon

 


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